¿Es capaz la docencia universitaria de transmitir valores a los estudiantes?

  • La Dra. Soledad Tagle*,  es coordinadora de asignatura de Pediatría y docente de Simulación Clínica de Escuela de Medicina y en esta sección expresa sus opiniones como docente y especialista médica. 

A través de los años de trabajo atendiendo pacientes y realizando docencia universitaria, me ha surgido la inquietud sobre la capacidad que tenemos los adultos, de transmitir a los pacientes y a los estudiantes valores éticos. Yendo más allá, ¿somos capaces los profesores de influir en la incorporación por parte de los estudiantes, de valores éticos para que se reflejen en su actuar futuro?

El médico muchas veces se ve enfrentado a situaciones que tienen un trasfondo ético y parecen ser dicotómicas, se nos presentan con dos alternativas de solución. Por ejemplo, un paciente o un amigo nos pide un certificado que le permita justificar haberse ausentado de un compromiso, nos cuenta que de no llevar “este” certificado” puede reprobar la asignatura. Otro paciente nos solicita una licencia para ausentarse del trabajo, pues necesita realizar un trámite que, de no presentar la licencia, puede ser despedido del trabajo.  Como seres humanos y creo que especialmente los que hemos elegido una profesión de servicio, queremos hacer el bien, tendemos a actuar pesando en el alivio del sufrimiento de los demás. Entonces, se nos presenta la situación con dos soluciones, o escribo, firmo e “invento” un diagnóstico y estampo mi firma en la licencia o el paciente pierde su trabajo.

Pareciera que existiera la tentación de aprovechar el “poder” que nos confiere la profesión, de mediante una firma en un formulario o una huella digital, “ayudar” a un paciente o un amigo.

En estas situaciones, creo que se requieren no solo valores éticos sino desarrollar y demostrar habilidades como la asertividad, en el sentido de ser capaz de expresar lo que pensamos,  sentimos y debemos hacer, dado que la profesión nos confiere una responsabilidad ética y legal, por lo tanto, ser asertivos implica muchas veces responder, “ yo entiendo su preocupación, pero no puedo ayudarlo  esta vez, no puedo escribir un diagnóstico que no he realizado” en otras palabras, “no quiero mentir”. Probablemente, no somos nosotros los que debamos encontrar la solución a su problema, sino solo reflejar que el camino no va hacia el engaño de un sistema basado en la confianza que le confiere al profesional. Así, estamos practicando la asertividad al ejercer el derecho a “decir que no”. Estoy segura de que ese paciente o amigo a futuro confiará más en el médico que se muestra asertivo y ajustado a su responsabilidad.

Cuando somos asertivos nos sentimos más coherentes al trasparentar nuestros pensamientos y dirigir nuestro sentir, pensar y actuar hacia una misma dirección.

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Médico Cirujano de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Especialista en Pediatría de la Universidad de Chile. Diplomada en Resiliencia, Universidad de Santiago de Chile. Diplomada en Educación para las Carreras de la Salud, Universidad Diego Portales.

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