Investigadores plantean enfoque fenomenológico para un diagnóstico más preciso de la depresión

  • Con la finalidad de otorgar nuevos elementos que permitan definir de forma más precisa este fenómeno clínico, más allá del recuento de síntomas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es la principal causa de discapacidad mundial y un importante contribuyente a la carga de enfermedad. En Chile, la depresión representa la segunda causa de años de trabajo perdidos en la población general y la primera causa entre mujeres 20-44 años.

Cuando el diagnóstico se hace a nivel de atención primaria de salud, el médico tratante suele prescribir un antidepresivo. Sin embargo, los antidepresivos tienen efectos secundarios, incluyendo somnolencia, aumento de peso, temblor, estreñimiento, disfunción sexual, etc. Incluso se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama y en estudios con animales se ha encontrado que pueden ser carcinogénicos.

Por lo tanto, un concepto demasiado amplio de la depresión no sólo significa costos innecesarios para los sistemas de salud, sino también morbilidad iatrogénica y posible mortalidad, por lo que un concepto más preciso o válido, podría implicar ganancias sustanciales en la salud pública.

Conscientes de esta situación, investigadores del Centro de Estudios de Fenomenología y Psiquiatría de la Facultad de Medicina desarrollaron un artículo en el que proponen un enfoque fenomenológico para el diagnóstico de la depresión, con el objetivo de superar la falta de especificidad y amplitud del concepto de Trastorno Depresivo Mayor (MDD por sus siglas en inglés) , en los actuales sistemas de clasificación diagnóstica de los trastornos mentales.

Disturbances of Embodiment as Core Phenomena of Depression in Clinical Practice” es el título del  artículo escrito en conjunto por el Prof. Emérito Dr. Otto Dörr, Dra. Leonor Irarrázaval, Dr. Adrian Mundt y Dra. Virginie Palette, publicado recientemente en la revista “Psychopathology”, edición indexada, de alto impacto y de prestigio en el ámbito internacional de la psiquiatría.

Desde mediados del siglo XX, varios autores han esbozado la imprecisión del concepto de depresión y, por consiguiente, sus dudas sobre la altas tasas de prevalencia que podría ser consecuencia de una definición demasiado amplia. De hecho, varios autores han cuestionado directamente el concepto de MDD del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) y de la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (CIE).

En el texto, los académicos esbozan las limitaciones metodológicas de los sistemas de clasificación vigentes para el diagnóstico de MDD, para luego dar paso a una diferenciación conceptual entre un diagnóstico “sintomatológico” y un diagnóstico “fenomenológico” de la depresión, para finalmente, proponer las “alteraciones de la corporalidad” como los fenómenos fundamentales  para el diagnóstico de la “depresión nuclear”, los cuales se manifestarían en tres dimensiones: el sí mismo, la intencionalidad y la temporalidad. En este punto, preocupa a los especialistas que la importancia de las alteraciones en la experiencia de la corporalidad en la depresión todavía no ha sido debidamente reconocida por los actuales sistemas de clasificación y de diagnóstico.

“El diagnóstico fenomenológico toma exactamente la dirección opuesta a la estandarizada: no se desarrolla a partir de elementos aislados (síntomas) hacia una configuración nosológica o síndrome, sino que parte de una estructura compleja (fenómeno), de la cual los síntomas individuales pueden ser desplegados. De esta manera, los síntomas sólo pueden describirse mediante el análisis o la descomposición del fenómeno, como partes del mismo todo. Así, entre las ventajas del diagnóstico fenomenológico está el tomar en cuenta tanto la relación interna entre el fenómeno y los síntomas, así como la interconexión inmanente entre los síntomas”, se lee en el texto. Explican a su vez que “no se trata de sumar y restar supuestamente síntomas o datos “objetivos”, como el insomnio, la incapacidad para experimentar placer o la fatiga, sino de captar los fenómenos que están detrás de los síntomas y que, a su vez, los contienen”.

Finalmente, explican que el enfoque fenomenológico de la depresión no es categorial o dimensional , ni una combinación de ambos. Por el contrario, se basa en la noción de “tipos ideales”. “Nos hemos opuesto indirectamente a la visión de la depresión como una categoría nosológica continua, es decir, una desviación cuantitativa de la experiencia afectiva “normal”. Nuestro enfoque apoya la posición de los actuales sistemas diagnósticos en el que la depresión es cualitativamente un trastorno distinto. Sin embargo, la depresión puede no ser una categoría discreta. Argumentamos que la “depresión nuclear” no es un mero “subtipo” de MDD, sino una construcción holística o”tipo ideal” de gran utilidad para la práctica clínica y la investigación”.

Cabe destacar que los autores publicaron este artículo en el marco de un proyecto de investigación interdisciplinario situado en las fronteras de la psiquiatría, la psicología y la filosofía, puesto en marcha a partir de la relevancia de considerar las alteraciones de la corporalidad en el diagnóstico de la depresión, y dentro del cual trabajan en la elaboración de un entrevista clínica para el diagnóstico de la depresión nuclear, instrumento con el que esperan contribuir evitando el sobrediagnóstico de MDD y sus consecuencias negativas en la práctica clínica.

 

 

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