Sigue en pie la esperanza en los médicos

  • Dra. Nelly Alvarado, coordinadora de Salud Pública de la Facultad de Medicina, reflexiona sobre la relación médico-paciente en la actualidad.

A pesar de los cambios experimentados en los últimos años en el ejercicio de la profesión médica, se mantienen incólumes en la relación médico paciente el empeño de uno, por descubrir el mal para sanarlo y del otro, por saber lo que le ocurre a su cuerpo y aliviar su dolencia. El médico -aunque tenga la más selecta especialidad relacionada con una parte de la anatomía humana- nunca debe olvidar que tiene frente a sí a una persona y no a un fragmento de cuerpo. Si las personas hoy reclaman contra los médicos y los acusan de negligentes es porque están pidiendo a gritos ser escuchados, atendidos con detención, ser mirados y acogidos con palabras sencillas, actitudes compasivas y de humanidad que denotan especial ocupación por un ser único y especial.

Las escuelas de Medicina tienen hoy un tremendo desafío para fortalecer estos aspectos formativos, los médicos podemos entregarnos mejor y los enfermos pueden volver a confiar. Si no avanzamos en esto, así como el desprestigio y ataque sistemático de las instituciones puede acabar por derribarlas a consecuencia de la generación creciente de desconfianza y falta de credibilidad en ellas, también corren el riesgo de desaparecer entidades que han nacido con el objetivo del bien común como es la salud pública y la medicina. Es cierto que éstas se han modificado y probablemente resignificado, ya que la relación que hace décadas entre el médico y su paciente era concebida de una determinada forma, ahora no lo es. No obstante ello, perdura el germen que le dio alma y naturaleza y la ha sostenido en el tiempo, cual es el anhelo de confiar, de encontrar ayuda y ayudar, de buscar cura y curar.

 

 

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