Los meses de confinamiento han llevado consigo a una disminución a la exposición al sol, principal vía de absorción de la vitamina D, esencial para la salud de las personas. Por ello, cabe preguntarse si se puede haber generado un déficit de este elemento y de qué manera se pueden mantener niveles saludables. La Doctora en Nutrición y secretaria de Estudios de la Escuela de Medicina, Alejandra Espinoza, responde estas interrogantes a continuación:
30 / 11 / 2020
Durante la pandemia se ha producido un creciente interés por la vitamina D por su participación en el sistema inmune y por los bajos niveles que se ha detectada en algunas poblaciones, lo que se cree que estaría impactando negativamente en la respuesta contra el COVID-19.
El principal aporte de vitamina D en el ser humano se lleva a cabo por medio de su síntesis cutánea después de la exposición a radiación ultravioleta (UVB), y en menor medida, mediante la ingesta de alimentos. Si bien, no son muchos los alimentos que representan un buen aporte de vitamina D, sabemos que los pescados grasos, como el salmón, son una de sus principales fuentes, así como también el huevo, mantequilla, hígado, entre otras vísceras. Además, en el mercado contamos con una mayor variedad de alimentos fortificados por ejemplo, leches, jugos de naranja, cereales y yogur.
Desde hace un tiempo, esta vitamina ha sido el foco de numerosos estudios, ya que se ha detectado un porcentaje muy alto de la población que presenta déficit de este nutriente, asociándose a diferentes condiciones clínicas como raquitismo, osteomalacia, miopatía por hipovitaminosis D; algunos tipos de cáncer e incluso se ha asociado a cuadros depresión y esquizofrenia.
Una de las funciones de esta vitamina, que ha cobrado gran importancia en este contexto de pandemia, tiene que ver con su participación en el sistema inmune. Al respecto, algunos estudios han detectado mayor mortalidad por COVID-19 en pacientes con bajos niveles séricos de esta vitamina, así como también mayor gravedad en su sintomatología.
Es posible que el confinamiento al que nos hemos visto expuestos durante este año haya tenido algún efecto sobre este micronutriente. Sin embargo, algunas recomendaciones para mantener las concentraciones en sus niveles adecuados de este bioelemento en nuestro organismo son la exposición moderada a la luz solar. Se ha demostrado que 10 a 15 minutos de exposición directa diaria, ayudan a mantener un buen nivel de esta vitamina, sin aumentar el riego de cáncer a la piel.
Por otro lado, es importante incorporar en nuestras dietas, tanto alimentos que naturalmente contienen esta vitamina, como también aquellos fortificados que hoy en día nos ofrecen algunas marcas.
Otro mecanismo es la administración directa de este compuesto mediante el consumo de suplementos vitamínicos, sin embargo, se recomienda que esto sea bajo la supervisión de un médico.
