¿Evaluar para echar?

| Dra. Nelly Alvarado

¿Evaluar para echar?

En noticia reciente en El Mercurio se hace una llamativa observación al resultado de las calificaciones realizadas al personal laborante en sistema estatal de salud, enfatizando que solo se despide anualmente al 0,01% de los funcionarios. La destitución es un acto terminal y sin retorno para trabajadores entrenados en labores muy diferenciadas, específicamente el personal asistencial de áreas clínicas.

Si bien el proceso de calificación pudiera merecer reparos, hoy existen al menos dos fundamentos con base legal a considerar: uno es el dispositivo de reclamos que hacen las personas por la atención recibida que puede ser un importante instrumento de medición del actuar asistencial y el otro componente es la notificación de eventos adversos ocurridos durante la atención clínica, ambos explícitos. En el primero debe auditarse cada caso, no obstante las referencias de mal trato deben ser amonestadas en primera instancia al personal para su cambio de conducta. En cuanto a la segunda se exige la notificación del evento -independiente de su efecto en el paciente- como forma de corregir y mejorar, abandonando la actitud punitiva que en nada ayuda al mejor conocimiento y mejora de los procesos.

Una buena política de calidad no se sustenta en el número de trabajadores despedidos, sino en la virtuosa estrategia de mejoramiento de los servicios que se otorgan a las personas CON los trabajadores, no prescindiendo de ellos.

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